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Posponen juicio contra Nidal Malik Hasan

Será juzgado en octubre: El mayor del Ejército de Estados Unidos Nidal Malik Hasan, supuesto responsable de la matanza en Fort Hood, Texas, que segó la vida de 13 personas, será juzgado el próximo 1 de octubre de 2010.

En una audiencia preliminar realizada el martes, 1 de junio, un jugado militar concedió la petición de la defensa del acusado de posponer el juicio.

Hasan, un psiquiatra estadounidense de origen palestino cuyo trabajo era asistir psicológicamente a los soldados que regresan de misiones en el extranjero, está acusado del tiroteo ocurrido en la base militar el 5 de noviembre de 2009.

La masacre hundió en la tristeza e incertidumbre a la base militar más grande del territorio estadounidense.

En el ataque en Fort Hood hubo más de 100 disparos indiscriminados. El tiroteo concluyó cuando la policía Kimberley Munley, quien acudió al centro administrativo para soldados donde ocurrió la masacre por una llamada de emergencia, abatió a Hasan a tiros.

Ahora el militar enfrenta un total de 45 cargos criminales. La atención de decenas de miles de militares estadounidenses destacados en todo el mundo, estará sin duda centrada en este juicio.

Hasan enfrenta 13 cargos de homicidio premeditado por la muerte del oficial retirado Michael Grant Cahill, de 62 años; el mayor Libardo Eduardo Caraveo, de 52; el sargento Justin DeCrow,de 32; el capitán John Gaffaney, de 56; el soldado especialista Frederick Greene, de 29; el soldado especialista Jason Dean Hunt, de 22; la sargento Amy Krueger, de 29; el soldado raso primera clase Aaron Thomas Nemelka,de 19; el soldado raso primera clase Michael Pearson, de 22; el capitán Russell Seager, de 51; la soldado raso Francheska Vélez, de 21; la teniente-coronel Juanita L. Warman, de 55, y el soldado especialista Kham Xiong, de 23 años.

Hasan está acusado, además, de 32 cargos de intento de homicidio premeditado por los 30 soldados y dos policías civiles heridos durante la masacre. Sin embargo, John Galligan, abogado defensor del militar, ha declarado que estos cargos adicionales a los de homicidio no incidirían en el castigo que recibiría su cliente.

Esto se debe a que el cargo de homicidio premeditado, que Hasan enfrenta trece veces, se castiga con la pena de muerte.

La audiencia preliminar del martes 1 de junio fue básicamente de corte administrativo. Sin embargo, Galligan, el abogado defensor de Hasan, realizó la petición al juez militar acepte su petición de aplazamiento del inicio del juicio.

Tras ser aceptada la petición, el juicio comenzará casi un año después de ocurrida la masacre. El abogado defensor dijo que se buscará más pruebas a favor de Nidal Malik Hasan.

El juicio que enfrenta el mayor Hasan se celebrará en una corte militar en la base de Fort Hood. La audiencia del 1 de junio se realizó bajo el Artículo 32 del código militar. Según el diario Austin American-Statesman, esto equivaldría a un juicio bajo un gran jurado en una corte civil.

Durante la audiencia bajo el Artículo 32, el juez tuvo que establecer si existen evidencias y condiciones necesarias para que el acusado sea juzgado por una corte marcial.

Pese a que Hasan podría enfrentar la pena capital, ésta es infrecuente en las cortes marciales. Los casos de pena de muerte son muy escasos en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, donde no se ha ejecutado a ningún soldado desde 1961.

El juicio contra Hasan ha creado mucha expectación, pues fue la primera aparición en público de Hasan desde el día del tiroteo. Medios de comunicación de todo el país se trasladaron hasta Fort Hood para cubrir el evento.

La audiencia se celebró en medio de estrictas medidas de seguridad; a puerta cerrada y sin acceso al público. Durante la audiencia tampoco se escucharon testimonios de los presentes en la masacre que estremeció a Fort Hood el 5 de noviembre.

En la sala del juicio no hubo acceso a cámaras fotográficas ni de televisión. Sólo hubo un dibujante que registró gráficamente el desarrollo de la audiencia.

En los meses posteriores a la masacre, Hasan fue atendido en el Centro Médico Militar Brooke de San Antonio, a unas 180 millas al sur de Fort Hood. Sus médicos han dicho que las heridas de bala que recibió en las piernas podrían dejarlo inmovilizado de la cintura hacia abajo.

En abril pasado, Hasan fue trasladado a la prisión del Condado Bell, cerca de donde ocurrió el tiroteo, considerado el ataque más grave contra militares en una base militar en la historia del país.

Las investigaciones realizadas luego del tiroteo revelaron datos antes desconocidos sobre la personalidad de Hasan. La información fruto de dichas pesquisas muestra a un militar que con el tiempo fue aumentando su interés en las expresiones más radicales de la llamada Yihad.

Meses antes del tiroteo, Hasan había enviado dinero de remesas a algunas personas en Paquistán. Además, se descubrieron testimonios de la insatisfacción del militar con el desempeño del Ejército estadounidense en Irak y Afganistán.

El mayor Hasan, según testigos, a veces se mostraba beligerante y defensivo, y discutía en sus frecuentes conversaciones sobre su fe musulmana. Sus superiores en Fort Hood lo consideraban perezoso en su desempeño.

Cuando su vivienda fue registrada por la autoridades, el departamento estaba prácticamente vacío. Sólo se encontraron algunos efectos personales, una alfombra persa y un triturador de documentos prácticamente nuevo.

Se descubrió que antes del ataque Hasan había tenido comunicación electrónica con el clérigo radical estadounidense de origen yemení Anwar al-Alwaki, cuyas diatribas contra occidente vía internet han sido fruto de inspiración para potenciales terroristas.

Uno de ellos es Faisal Shahzad, el joven de origen paquistaní acusado de intentar hacer explotar un coche bomba en Times Square, en Nueva York el mes pasado. Shahzad expresó que se inspiró por el mensaje de Al-Alwaki.

Según las investigaciones posteriores, el mayor Hasan intercambió alrededor de 18 correos electrónicos con el clérigo radical yemení Al-Alwaki durante el año previo al tiroteo en Fort Hood.

Hasta el momento, las autoridades no han podido establecer si Hasan actuó como parte de un grupo terrorista o por cuenta propia. Es probable que en el juicio se conozca la respuesta de muchas de las preguntas que aún están sin resolver en el caso.

Una semana después de los hechos, el presidente Barack Obama y su esposa Michelle, visitaron la Base Militar de Fort Hood para rendir homenaje a las 13 víctimas del tiroteo en una ceremonia luctuosa que marcó a la nación.

La pareja presidencial se detuvo brevemente ante cada fotografía de los caídos en la explanada en donde se realizó la ceremonia y en la que concurrieron unas 10 mil personas, militares, familiares y civiles habitantes de esta ciudad.

En el lugar, un gran número de soldados en uniforme de camuflaje se congregó en el cuartel general de la base, bajo un cielo azul, mudo testigo del tiroteo días antes. Mientras diferentes unidades entonaban cantos militares.

Al término del evento, militares, amigos y familiares se concentraron ante las fotos de los caídos para rendir tributo y el último adiós. Unos con el saludo militar y otros rezando.

Rostros adustos y lágrimas reprimidas se convirtieron en la nueva cara de Fort Hood, que desde el día de la masacre ha sido invadido por un ejército de periodistas, camarógrafos y fotógrafos de todo el país.

Amigos, compañeros y familiares de las víctimas, finalmente lograron unir su sentir y honrar la memoria de quienes cayeron abatidos por las balas de uno de sus compañeros, el mayor Nidal Malik Hasan.

Aún cuando el presidente Obama brindó consuelo a los familiares de los soldados caídos en el tiroteo dentro de la base de Fort Hood, hay inquietud entre los militares que viven ahí, dicen estar bien, tristes pero ya calmados. Pero sus ojos revelan incertidumbre.

Para muchos, lo vivido allí el 5 de noviembre de 2009 todavía parece una pesadilla; un sueño de algo irreal que nunca se pensó podría ocurrir en una base militar dentro del territorio estadounidense, en donde 12 soldados y un civil cayeron abatidos por uno de sus compañeros.

El clarín de órdenes resuena en toda la base militar aún bajo las sombras de la noche, pero muchos ya están despiertos. En los últimos días, los habitantes de las ciudades de Killeen y Fort Hood todavía se estremecen al escuchar cualquier sirena y el sueño es ligero.

El sargento primero Simmons está muy afligido por lo sucedido, ya que él les había dado instrucción a dos de los militares que murieron en la matanza, los soldados rasos primera clase Michael Pearson y Aaron Thomas Nemelka. "Siempre hablaban de sus familias que estaban en otro estado, eran jóvenes con mucho ímpetu, y ellos amaban este país", recordó Simmons.

El sargento Leonardo Hernández, de la 478va Compañia, dijo sentirse agradecido con Dios, porque el tiroteo le pudo haber tocado a él. "Salí dos horas antes y estábamos en las barracas cuando nos avisaron; mi primera reacción es que había estado en el mismo lugar. Pero dos de nuestros compañeros murieron (Nemelka y Xiong) ellos iban a ir con nosotros al frente". Hernández explicó que él y sus compañeros estaban alistándose para salir a Afganistán pronto.

Por su parte, el especialista Francisco Campos es mexicano y tiene 14 años en el Ejército de Estados Unidos. "Pienso mucho en mi familia y me despierto antes de que suene el clarín. Como que estamos en alerta, no sé explicarlo", afirmó.

Al preguntársele cómo está su unidad después de la matanza y si había recibido algún tipo de ayuda especial para asimilar lo sucedido, Campos precisó: "Si, estamos bien... bueno, algunos como que tenemos muchas emociones encontradas".

Cada fotografía está acompañada de reconocimientos al mérito y una rosa roja.

En la parte superior de donde está cada foto, la simbología militar muestra el fallecimiento de un soldado con el par de botas resguardado por el fusil M16 con el cañón enterrado y sin cargador.

En la culata del rifle, descansa el casco y las placas de identificación se colocan alrededor del saliente del cañón.

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